Menu Principal

Si los espíritas supiesen qué es el Centro Espírita, cuál es realmente su función y su significación, el Espiritismo sería hoy el más importante movimiento cultural y espiritual de la Tierra.
En el Centro Espírita las almas frágiles de los rezadores quejosos encuentran los elementos necesarios a la recuperación de sus fuerzas, de su virilidad espiritual, para emerger de sí mismas de las cenizas del pasado.
Por otro lado, hay en esa tentativa la influencia del instinto de imitación, que lleva a las criaturas audaces a querer renovar el Espiritismo en un tiempo en que todo se renueva. No perciben, esos espíritas renovadores, que todo se renueva en un mundo en que el Espiritismo es la fuente y el impulsor de todas las renovaciones. Si toda la cultura terrena está en crisis y se renueva, es porque está errada y precisa ser corregida. Más, el Espiritismo anticipó, en sus postulados, todas esas renovaciones, las previó, las anunció y hasta incluso delineó, como se puede observar en la confrontación de las novedades actuales con el vasto esquema de transformación ofrecido al mundo por los Espíritus, hace más de un siglo. Sólo un sector del conocimiento no necesita ser renovado en esta hora de transición, y ese sector es, precisamente, el Espiritismo. Lo que él exige de nosotros no es renovación doctrinaria, sino sólo expurgar de nuestros Centros las infiltraciones espurias producidas por la liviandad de practicantes que se desviaron de la orientación doctrinaria adoptando actitudes, fórmulas y prácticas anticuadas.
Orientaciones al Centro Espírita
por Divaldo P. Franco